Por Fredery Burgos Sánchez Politólogo | Analista internacional | Magíster en Derecho y Relaciones Internacionales La reciente advertencia de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, sobre los supuestos riesgos asociados a determinadas empresas tecnológicas chinas vuelve a colocar sobre la mesa un debate que trasciende lo tecnológico y comercial: ¿hasta dónde puede llegar la influencia de una potencia extranjera sobre las decisiones soberanas de un Estado? La preocupación por la seguridad cibernética es legítima y debe ser tomada con seriedad por cualquier gobierno. Sin embargo, esa preocupación no puede convertirse en un mecanismo de presión para determinar con quién puede o no relacionarse comercialmente la República Dominicana. En el sistema internacional contemporáneo, la soberanía continúa siendo un principio fundamental y ningún Estado debería asumir que sus intereses estratégicos están automáticamente por encima del de los demás. En este conte...