Manolo Pichardo Donald Trump y Xi Jinping sostuvieron una reunión en Washington que sirvió para ratificar que Estados Unidos y China conducen el rumbo geopolítico global. El recibimiento personal en el aeropuerto por parte del mandatario estadounidense constituye un reconocimiento implícito hacia el líder chino como la cabeza de una potencia en ascenso que avanza hacia el desplazamiento de la hegemonía occidental. La dinámica geopolítica de esta transición no se resolvió en la cumbre; las fuerzas económicas continuarán moviéndose en el marco de las contradicciones estructurales que caracterizan el paso hacia un nuevo orden multipolar. Por esta razón, las tensiones continuarán y los escenarios de conflicto podrían multiplicarse hasta que se reestabilice el sistema internacional y se definan con claridad las esferas de influencia de los nuevos actores globales. El mensaje diplomático emanado de la reunión encaja en una narrativa diseñada para calmar a los mercados financieros glob...
Centro Dominicano de Estudios Sobre China (Cendoesch)