Por Mihail García
Los acontecimientos recientes en América Latina —donde Estados Unidos busca retomar la influencia perdida durante los años en los que, en términos despectivos, muchos la llamaban su «patio trasero»— suponen un paso más hacia la reconfiguración del poder global. Así las cosas, todo parece indicar que tendremos un mundo multicéntrico que camina hacia una tripolaridad entre China, Estados Unidos y Rusia.
Para analizar los desafíos que trae el 2026, es imperativo revisar el desempeño de estos gigantes durante el 2025.
En el caso de China, al analizar los datos servidos por el Buró Nacional de Estadística, observamos un fuerte crecimiento económico durante el pasado año a un ritmo del 5%. Este crecimiento se sustentó en los siguientes sectores:
· Sector primario: 3.9%
· Sector secundario: 4.5%
· Sector terciario: 5.4%
Asimismo, se registró un incremento en la producción de grano (1.2%), carne (4.2%) y soja (1.3%).
En términos industriales, China logró impulsar la producción de este rubro a un ritmo del 5.9%, destacándose un crecimiento del 9.2% en manufactura de equipos y del 9.4% en manufactura de alta tecnología.
Dentro de estos renglones, es importante resaltar que los subgrupos de dispositivos de impresión 3D, robots industriales y vehículos de nueva energía crecieron a ritmos acelerados del 52.5%, 28% y 25.1%, respectivamente.
En el sector servicios, el crecimiento general fue del 5.4%, con rendimientos notables en:
· Información y software: 11%
· Arrendamiento y negocios: 10.3%
· Transporte y logística: 5%
Por otro lado, en términos de consumo, las ventas minoristas totales aumentaron un 3.7% y las ventas online un 8.6%. En este ámbito, los equipos de comunicación (20.9%) y los artículos culturales y de oficina (17.3%) fueron los más destacados.
Es preciso señalar que, aunque la inversión en alta tecnología creció a un ritmo del 28.4%, tanto la inversión en activos fijos como la del sector inmobiliario sufrieron caídas del -3.8% y -17.2%, respectivamente; un factor crítico a tomar en cuenta para el 2026.
En cuanto al comercio exterior, el país asiático aumentó en un 3.8% su volumen comercial total. Destaca un aumento robusto del 6.1% en las exportaciones, de las cuales el 51.9% (más de la mitad) correspondió a países que forman parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Finalmente, se destaca el aumento del 5% en el ingreso disponible per cápita y la estabilidad del Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya inflación subyacente fue de apenas un 0.7%.
Estos datos demuestran que China concluyó el 2025 con un balance económico altamente positivo y una estabilidad interna que le permite afrontar los desafíos de un mundo cada día más convulso. Sin embargo, el gigante asiático debe prestar atención a tres focos de riesgo: la debilidad de la demanda interna, la crisis del sector inmobiliario y el estancamiento demográfico.

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