La interesante visión china sobre los Derechos Humanos

Por Mihail García

Lunes 8 de marzo, 2021


De forma clásica se define el derecho como “el conjunto de principios y normas, generalmente inspirados en ideas de justicia y orden, que regulan las relaciones humanas”. Esta definición nos da un punto de partida para entender a qué se refiere una persona cuando habla de Derechos Humanos.

En efecto, si el derecho es un conjunto de normas para regular las relaciones humanas, entonces los humanos como punto nodal de esa definición vendrían siendo sujetos de derechos. Ese axioma deja claro que cuando hablamos de Derechos Humanos, lo hacemos refiriéndonos al conjunto de condiciones mínimas que debe tener un individuo como ente social.

El sistema de Naciones Unidas a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos dispone que toda persona nace libre e igual en dignidad y derechos, y afirma también que, como ente dotado de razón y conciencia, los hombres deben apostar al comportamiento fraternal entre unos y otros.

El pasado 22 de febrero el canciller Chino Wang Yi, desarrolló una sesuda ponencia en el Segmento de Alto Nivel del 46 periodo de sesiones del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Durante su intervención Yi dejó sobre la mesa una interesante propuesta para enfocar los Derechos Humanos, en el sentido de llevar a la práctica acciones que garanticen y protejan el derecho del hombre a vivir con dignidad, igualdad de condiciones, justicia social y un ambiente propicio para su desarrollo pleno.

Para argumentar su enunciado dejó claro que como tema inherente a las personas, los Derechos Humanos deben partir y tener como meta el cumplimiento de las causas de los pueblos,  que éstos deben cuidarse desde sus generalidades hasta sus particularidades desde un punto de mira abarcador que incluya “tanto los derechos civiles y políticos, como derechos económicos, sociales y culturales, de los cuales los derechos a la supervivencia y el desarrollo son los derechos humanos básicos de importancia primordial…”

Estas afirmaciones delinean, desde nuestro punto de vista, que el desarrollo de políticas de alto impacto en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de cada uno de los países del mundo, deben ser coordinadas para alcanzar las garantías que se definen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

De manera que, para cumplir con lo dispuesto los Estados deben trabajar incansablemente para crear las condiciones generales orientadas a la salvaguarda y tutela de la seguridad, educación, salud, justicia social y económica, el progreso y el bienestar de sus ciudadanos.

China, según informó Yi ha dado importantes avances en ese sentido al declarar la nación libre de la pobreza extrema, un logro que está íntimamente relacionado con la dotación de condiciones de vida dignas a los ciudadanos que habitan su territorio, a la vez que, como sociedad avanzan hacia la meta de una vida modestamente acomodada.

El discurso del canciller Wang debe llamarnos a la reflexión porque si bien es cierto que es importantísimo garantizar los derechos humanos individuales de cada ciudadano, no es menos cierto que el camino hacia dicha garantía es, sin dudas, directamente proporcional a la consecución de los derechos colectivos del pueblo.



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