La nueva dinámica global también traerá la reunificación China.





Por Edhoarda Andújar
Especial para Cendoesch.

La historia en torno al gigante asiático es fascinante, el país más poblado del mundo con un 18,25% de la población global y una superficie de 9,597 millones km² ha sido desde hace tiempo objeto de guerras que tenían como finalidad, en algunos casos, la apropiación de su territorio y en otros la implementación de regímenes.

Es así como en 1842 y 1887 tras finalizar la Guerra del Opio, Hong Kong y Macao se anexionaron a Gran Bretaña y Portugal respectivamente en calidad de colonias de los imperios antes señalados, quienes utilizaban estos territorios para reforzar su influencia geopolítica.

En lo referente Taiwán su génesis la encontramos en situaciones internas, específicamente en la guerra civil china cuando en 1927 luego de la llamada “Expedición del Norte” una facción del Kuomintang (KMT) dirigida por Chiang Kai-shek decidió ir tras los correligionarios Mao Zedong, padre de la República Popular China, organizados en el Partido Comunista de China (PCCh). Es en 1949 con la victoria del PCCh bajo el liderazgo de Mao es que Chiang Kai-shek se atrinchera en esta isla del sureste para desde allí promover su revolución.

Lo antes mencionado fraccionó en su dimensión geográfica a China, convirtiéndolo en un país dividido, limitado en su propio territorio y frente a sus propios ciudadanos.

Ante esta situación Deng Xiaoping, conocido como el gran reformador y quien sentó los cimientos de la China moderna, concibió la idea de ¨Un país, dos sistemas¨ con la finalidad de lograr la unificación de la patria y el pueblo.

La idea de Deng de reunificar a China se enmarca dentro de la política de una sola China, en la cual, se buscaba recuperar la totalidad del área geográfica del país asiático e incluir en el proceso de reformas que lideraba.

Así es como inicia la reunificación de China que por demás forma parte de la teoría sobre el establecimiento de un socialismo con características o peculiaridades chinas. Hoy el supuesto es una realidad que los chinos palpan con la recuperación de la soberanía efectiva sobre Hong Kong el 1ro de julio de 1997, y sobre Macao el 20 de diciembre de 1999; y la conversión de estas en Regiones Administrativas Especiales, por lo menos hasta el 2037.

El gobierno chino en cuanto a las Regiones Administrativas Especiales no solo respeta la realidad que les dio origen y fomenta una transición armónica, sino que promueve la salvaguarda de los modos de vida de estos ciudadanos, la voluntad de éstos de actuar en el territorio y sentirse parte del mismo, por ello, ambas regiones gozan de un alto nivel de autonomía para administrar sus asuntos propios, incluidos los poderes administrativo, legislativo y judicial. El Gobierno Central de China sólo interviene en asuntos relacionados a la diplomacia y la defensa nacional.

El despegue económico que devino luego de las reformas de Deng y que ha sido cuidado, continuado y ampliado por el liderazgo del PCCh ha permitido que la República Popular China irrumpa en el tablero geopolítico mundial como un actor importante en la recomposición hacia el estadio multipolar que viene fraguándose en el globo terráqueo.

Es así como desde el ingreso de China a la ONU en 1971, hasta estos días los países que reconocen el régimen político de la isla de Taiwán va disminuyendo en proporción al aumento de la influencia de China en la dinámica global.

En ese sentido, al 2022, siendo China la segunda potencia económica mundial en términos de PIB, los países que mantienen relaciones diplomáticas con la isla que ocupó el Kuomintang ha disminuido estrepitosamente donde solo 14 países lo reconocen.

Para poner un ejemplo podemos ver la situación de América Latina, en donde Taiwán mantenía cierta influencia ha venido perdiendo su espacio cuando de forma escalonada, Panamá, República Dominicana, El Salvador y Nicaragua rompieron relaciones con la isla y reconocieron como única y legítima China a la liderada por Xi, dejando a Taiwán con una escasa participación en algunas islas de las Antillas Menores del Caribe, tres países de Centroamérica y apenas uno del Sur del continente.

De manera que, desde nuestro parecer el camino hacia la reunificación total de China no debe tardar mucho, puesto que es muy difícil que un país, dentro de un mundo globalizado, ignore la influencia de la RPCh en la nueva dinámica mundial y de la espalda a esta realidad por el solo hecho de satisfacer a una potencia decadente que se niega aceptar que la unipolaridad murió y que además no hace lo que pide pues desde el 1979 reconoce en Pekín lo que anheló para Taipéi. 

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